martes, 28 de julio de 2009
martes, 17 de marzo de 2009
Pulpo a la griega
Esta mujer (sé que puede parecer un hombre, pero no lo es) se dedicaba a la pesca de pulpos. Los sacaba del agua (no vimos cómo), quitaba sus corazones y golpeaba los cadáveres contra el suelo. Habíamos terminado de comer hacía unos minutos y pudimos dar fe de que en el restaurante no pusieron el mismo mimo con su cocina. Creo que la mejor foto del viaje estaba ahí mismo, a la orilla del Egeo, sacando corazones y golpeando pulpos. Mientras tratábamos de hablar con ella, los ingleses se dedicaban a vomitar los excesos de la noche anterior en el baño del bar más cercano. Creo que ellos no hicieron la misma reflexión sobre el valor de una foto.

martes, 10 de marzo de 2009
Agua gratis
Algo diferente a la hora de tomarse algo en un bar de Grecia es que te sirven una botella de agua sin que la pidas. A mi me pareció una buena idea y no creo le que salga tan caro al hostelero (seguro que la pagas en el precio de la consumición). No llegamos a pedir sólo agua, igual te regalaban el café...
martes, 3 de marzo de 2009
Arte griego
Esta entrada es de obligada aparición al hablar de un viaje a Grecia. Considero que lo mejor es dejar un enlace a la Wikipedia y destacar dos aspectos relevantes de nuestra estancia en la Acrópolis. El primero es la suerte que tuvimos por poder estar allí ,casi solos y sin tener que pagar por ello. Todo porque fuimos un lunes cualquiera de febrero y por tener carnés de estudiante (en realidad eran de todo tipo, estudiante, profesor y artista del alambre, pero la actitud es un aspecto clave a la hora de gorronear, según nos dijo J.Antonio, nuestro auténtico guía en estas aventuras). El segundo, en el que la gente muy viajada coincide, es que la mejor forma de ver el arte griego es ir a Inglaterra, donde a fuerza de expoliar han conseguido un patrimonio cultural bastante completo. Lo dicho, os dejo con la Wiki y con un par de fotos.
lunes, 2 de marzo de 2009
En tierra de Dionisio
Una constante cuando se sale fuera de España es lo caro que resulta beber, no es que estemos todo el día empinando el codo, pero un buen vino es bien recibido de vez en cuando. Grecia no parece ser la excepción y lo pudimos comprobar en la primera noche que pasamos en Atenas. La comida no estaba nada mal y era bastante barata (cenábamos muy bien por unos once euros cada uno), pero el vino era otro cantar. Creo que estamos acostumbrados a tomar unos vinos bastante buenos y a unos precios muy ajustados (por siete euros puedes comprar una botella importante en cualquier supermercado de España), lo que hace que en seguida lo echemos de menos. Por fortuna pudimos encontrar, en pleno corazón de Atenas, un local bastante coqueto en el que servían buenos vinos. En él, lo mejor era concentrarse en la copa y en el genuino sabor del bar, sin prestar mucha atención al tema de la higiene (en alguna de las fotos se pueden ver rebordes de porquería recorriendo diversos objetos). En un momento de la noche nos dimos cuenta que de poner en marcha los ventiladores (cosa que parecía no ocurrir desde los años sesenta) algún cliente moriría sepultado por un alud de roña. La fortuna sonríe a la gente del CEP (a veces) y el fatal incidente no se llegó a a producir.


jueves, 26 de febrero de 2009
El CEP es internacional
Cual fue mi sorpresa al usar los terminales que hay en el aeropuerto de Atenas para acceder a internet y ver lo que se cocía por España. Esperaba encontrar como página principal información sobre los vuelos o la imagen corporativa de "Air Olimpo", pero nada más lejos de la realidad. Por lo visto el trabajo del joven artista del CEP empieza a atravesar las fronteras patrias para ir conquistando el Mediterráneo. Atentos a las imágenes.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Experiencia griega
No, no se trata de algo con carácter sexual, es el último viaje de nuestro proyecto GRUNDTVIG en el que estamos arreglando la educación de adultos (a un ritmo algo particular, la verdad). Esta vez los destinos fueron Atenas (como mera escala) y Chios, cuna mundial de la Mastiha y centro de interés para la inclusión de adultos en el sistema educativo. Espero ser capaz de publicar de una forma regular algunas entradas relacionadas con el viaje y parecerme un poco más al ídolo de todo blogero; el gran Kirai. En esta primera entrega y para que os pongáis a tono, una de aviones. La verdad es que la rutina aeropuerto se ha convertido en el verdadero signo de los proyectos europeos. Cuando el equipo de asesores se aproxima al control tiene clara la rutina; fuera cinturon, zapatos (a veces), reloj, cámara, chaqueta y abrigo, portátil (en bandeja a parte, claro, fuera de su funda y esta vez había que abrirlo para demostrar al tipo de seguridad que la pantalla no estaba hecha con explosivo) y cualquir cosa que haga saltar la alarma del arco de seguridad. Luego camino inverso, a ponerse todo, colgarse todo y no perder la tarjeta de embarque ni el pasaporte/DNI. A simple vista parece fácil, pero no es así, lo normal es que en la cola te siga un tipo (hombre o mujer, da lo mismo) al que alguien ha dicho que si entre ambos la distancia libre es superior a diez centímetros se desencadenará una reacción fatal que acabará con la vida de los dos. Es la única explicación que encuentro al hecho de que esa persona te vaya echando el aliento en la nuca (vuelve a parecer algo sexual) y que juegue al espejo cada vez que te mueves. Otro extra añadido es que siempre hay alguien chillando o indignado por el trato recibido (bienvenido al aeropuerto, hermano) ya que le han tocado a él/ ella (demonios, que curioso) o a su madre/ tía/ prima/ ... lo que sea familia suya y que, por lo visto era virgen hasta el momento, lo que explica la furia del individuo en cuestión y la cara de vacío resignado de la fémina. Este conjunto de vanalidades puestas todas juntas en ese punto cósmico que es la zona de acceso y control, consiguen que la paciencia vaya descendiendo y el peligro aumentando, ya que toda acción lógica (o no) emprendida por un viajero y que no encaje a la perfección con lo que de él se espera está avocada al fracaso. La parte buena es la misma que en los partos y oposiciones; cuando el trance termina. En ese momento subimos al avión, donde sólo corremos el riesgo de accidente catastrófico (casi inexistente, por lo visto). A continuación realizaremos una demostración de los sistemas de seguridad del aparato, por favor presten atención...
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